martes, 5 de abril de 2016

1915 LA VIVIENDA EN LOGROÑO Y LOS RECIBOS DE LAS CASAS DE DON FELIPE (el casero)

LA VIVIENDA UN BIEN ESCASO

Edificio de la calle Sagasta de Antonino Castroviejo
Desde la epidemia de cólera que asoló Logroño en 1854, el Ayuntamiento mejoró considerablemente el alcantarillado, eliminando pozos negros estableciendo ordenanzas y normas higienistas. Son años que se entiende que las causas comunes de insalubridad dan lugar a enfermedades colectivas que afectan inicialmente a la población más pobre, pero que no tarda en contagiar a la más adinerada

De esta manera se adquiere una conciencia colectiva de salud pública, y aparecen en escena los profesionales de la medicina y arquitectos que nos darán las claves de como será la ciudad a partir de entonces.

El crecimiento de Logroño se realiza paulatinamente, especialmente a partir de 1863 con la eliminación de las murallas y la inauguración del ferrocarril. Son momentos en los que las clases más adineradas, dan el salto a las sucesivas zonas de ensanche mientras la población más empobrecida durante décadas continuará ocupando la zona de las ‘siete calles’ (C/ Baños, Hornos…) el Coso, Ruavieja y algunas áreas puntuales del actual casco antiguo y arrabales de la ciudad...

A partir de 1888 con la primera traída de aguas y posteriormente en 1895 con las del río Iregua, las nuevas viviendas que se construyeron tenían estándares mínimos (w.c., lavadero, agua corriente, alcobas...) y se pudieron construir más altas. 

La luz eléctrica fue incorporándose a los hogares logroñeses poco a poco a partir de 1892 que es cuando se empiezan a dejar los candiles de aceite, petróleo y gas y se pasa al alumbrado eléctrico.

En este contexto, en 1915 existía en Logroño un doble problema con la vivienda, por un lado el de su escasez y por el otro el de su carestía, ambas cuestiones tendieron con el tiempo a agudizarse por la falta de soluciones. 





Unas pocas personas tenían ahorros suficientes para acceder a ella en propiedad pero la mayoría de los logroñeses debían conformarse con ser inquilinos. Eran habituales las casas en las que su propietario  construía su inmueble   y dedicaba sus pisos y locales entera o parcialmente al alquiler para obtener rentas por un patrimonio que se revalorizaba a la vez que proporcionaba unos ingresos extras. 

*El concepto de casa a pp. s. XX no era equivalente al de vivienda. Una casa podía tener varios locales y pisos, siendo casi siempre del mismo propietario.

En las casas de pisos el concepto de "comunidad de propietarios" tardaría en ser mayoritario. Y la sociedad también en este tema, se dividía entre "ricos y pobres" o más correctamente dicho, entre propietarios e inquilinos. En la defensa de sus respectivos intereses aparecieron por esta época las Cámaras de la Propiedad Urbanas y las Asociaciones de Inquilinos.


Casas años 20


LAS RENTAS DE DON FELIPE.



Algunos recibos bien cuidados de don Felipe vecino de las Viniegras, nos ilustran de la contabilidad de este rentista y de la administración de sus  tres casas de Logroño: una en Muro de Carmelitas, la otra en la calle San Juan y la última en la calle Mercado. poseyendo al menos, una más junto al teatro Bretón de los Herreros que construye según autorización del ayuntamiento en 1906 y de la que no aportare recibos.

En esta pequeña historia cotidiana de hace cien años, podemos ver los típicos documentos de pago de las diferentes Administraciones y empresas de suministros. 

Los impuestos, el agua, la electricidad... que ya por entonces, eran muy parecidos a los de ahora. Lamentablemente ninguna de las casas hoy existen y por los recibos es imposible saber el importe detallado de cada uno de los diferentes inquilinos, ni las rentas diferenciadas por cada uno de los pisos o locales de los que constaba cada inmueble..

El administrador de las casas es don Fernando, un familiar de don Felipe que es inquilino de unas de las viviendas de la casa de Muro del Carmen. 

Un trimestre de recibos.

La rendición de cuentas del administrador es trimestral y se hace mediante ingreso en el banco 'Herreros y Riva' de Logroño y dependiendo de los gastos del periodo y si se han realizado tareas de mantenimiento, albañilería, cerrajería, forja, sustitución de lámparas... las rentas podían variar con los años y según trimestres desde las 300 a las 600 pesetas (A este importe ingresado ya se le habían deducido los gastos generales y los impuestos y seguros).

El ADMINISTRADOR de las tres casas por sus servicios cobraba al trimestre 50 ptas (1910...), no se sabe si a esta cantidad hay que añadir el alquiler o cesión gratuita de su propia vivienda. 

La CONTRIBUCIÓN TERRITORIAL - RIQUEZA URBANA, era un impuesto del Estado que se pagaba trimestralmente, en 1911, don Felipe por sus propiedades pagaba 94,71 ptas. (como curiosidad hay que señalar que tiene un recargo del 16%  destinado a la 1º enseñanza).

La ASOCIACIÓN DE PROPIETARIOS DE FINCAS, antecedente de las Cámaras de la propiedad urbana, también al trimestre costaba 2,50 ptas (1908).

El impuesto del ALCANTARILLADO que cobraba al trimestre el Ayuntamiento de Logroño oscilaba según la categoría de la calle y permaneció estable sin subidas durante algunos años. El de la casa de la calle San Juan era 3,66 ptas. (1915).

El recibo que pasaba el Ayuntamiento de Logroño  por el CONSUMO DE AGUA, al no tener contador y ser a "Caño libre" se pagaba según los grifos instalados con o sin sumidero, inodoros, bañeras o en su caso  cuadras, cocheras. En la casa de la calle San Juan por tres grifos con sumidero y dos inodoros  salía al trimestre por 20,25 ptas (1915)

El consumo de agua normalmente no lo asumía el propietario de la vivienda por lo que el administrador pasaba posteriormente a su inqulino el correspondiente "recibo de inquilinato" por renta del agua. 

Este mismo recibo nos aporta también algunas condiciones genéricas de estos alquileres como la prohibición de encalar puertas, ventanas y  vigas; de tener plantas en los balcones; la obligación de reponer cristales y llaves si se han roto o perdido; la obligación de contribuir a la limpieza de la escalera en la parte que corresponda y según costumbre... 

La póliza de la compañía aseguradora "contra incendios, rayos, explosiones de gas y de los aparatos de vapor", que en 1911 estaba suscrita,  con la Cía. 'LA URBANA'  tenia una prima  anual era 9,50 ptas.

El recibo de la LUZ se cobraba por el número de lámparas y según las "bujías" de las mismas, la mayoría de las casas no tenían contador (ver post relacionado)

Para valorar el alcance de estos recibos y rentas hay que pensar que un obrero, dependiente o jornalero  cuando tenía trabajo, ganaba  en 1915 unas 2,50 pesetas  diarias... así que podemos decir, que la vida era muy cara y los ahorros imposibles para la mayoría de los logroñeses.


CONTRIBUCIÓN URBANA Y CUOTA ASOCIACIÓN DE PROPIETARIOS.


CONTRIBUCIÓN URBANA Y CUOTA ASOCIACIÓN DE PROPIETARIOS.























CONSUMO DE AGUA Y RECIBO INGRESO DE RENTAS





RECIBOS DEL SEGURO Y DEL ADMINISTRADOR

RECIBO DE LA LUZ Y CAMBIO DE BOMBILLAS





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